Turín es el lugar correcto para tener una introducción de la Italia contemporánea. Este es el centro, entre otras, de las actividades industriales del gigante automotor Fiat, lugar donde se encuentran grandes edificios religiosos creado como primera línea de defensa ante el protestantismo del renacimiento y cosmopolita. En Turín puedes divertirte, degustar las mejores especialidades gastronómicas del Piamonte y aun no sentirte que estás en una urbe aglomerada como Roma o muy cara como Milán. Un momento ideal para disfrutar de las mejores vacaciones Italia.

Una vez en Torino (como es llamada en italiano)  puedes aprender sobre la historia, geografía y arte a través de las visitas a los imponentes palacios, iglesias, museos o simplemente con una mirada detallada a las calles de centro histórico, el cual ofrece suficiente riqueza cultural (gracias en parte a haber sido la primera capital de Italia) para ocupar un buen trozo del tiempo que vas a dedicar a visitar el lugar.

Como llegar a Turín

Si vas a llegar en coche, seguro vas a tener un cómodo y placentero trayecto desde cualquier lugar de Italia, Suiza o el norte de Francia gracias a la maravillosa red de carreteras del estado italiano. Estas vías están perfectamente conectadas con el resto de Europa por una red muy completa de túneles y puertos de montaña que no presentan ninguna dificultad vial, incluso cuando el tiempo es inclemente.

Si tienes poco tiempo y vas a llegar en avión, el aeropuerto “Sandro Pertini” de Turín, en la localidad de Caselle (situada a 16 km del centro de Turín), conecta diariamente con las ciudades mas importantes de toda Europa y norte de Asia, así como una buena cantidad de destinos chárter en temporada alta a muchas otras partes del mundo.

Puntos de referencia arquitectónicos de la ciudad

La historia de una ciudad se presenta a través de sus edificios, sus monumentos y, en particular (especialmente en Italia), a través de sus iglesias y su muy bien documentado legado cultural, así como con los testimonios de los lugares que han resistido auges y caídas a través del tiempo.

Por lo tanto, con el fin de conocer plenamente todos los aspectos de Turín, lo mejor que puedes hacer es examinar la historia y la arquitectura de las iglesias más importantes de la ciudad.

Catedral de San Juan Bautista

La catedral consagrada a San Juan Bautista (llamado en italiano San Giovanni Battista, santo patrono de Turín) es el único ejemplo de arquitectura renacentista de la ciudad. Fue erigida entre 1491 y 1498 conforme a la voluntad del cardenal Domenico della Rovere y basada en un proyecto del arquitecto toscano Meo del Caprina en torno a tres iglesias ya existentes en la zona.

El edificio sufrió varias reorganizaciones en el tiempo: en 1665 la bóveda de la nave fue reconstruida, en 1834, el interior fue decorado con frescos entre los años 1927 y 1929. La intervención más importante fue la inserción de la capilla de Santa Sindone, con base en un proyecto de Guarino Guarini.

Iglesia de San Lorenzo

Se encuentra en Piazza Castello, justo antes de la Piazzetta Reale, y tiene una fachada sencilla que la hace casi uniforme con los edificios cercanos. Su construcción se inició en 1634 para honrar la promesa hecha por Emanuele Filiberto en vísperas de la batalla de San Quintino contra los franceses (10 de agosto 1557).

La iglesia está precedida por el Oratorio dell’Addolorata (proyectado por Antonio Depuy  en 1846), que se encuentra en lugar de la antigua iglesia de Santa María del Presepe. El interior es de planta octogonal con lados convexos, cubierta por una cúpula muy  diáfana.

Aparte de la arquitectura religiosa, hay muchos edificios “laicos” que vale la pena visitar, no solo en Turín sino en toda Italia, como podemos ver en los siguientes vínculos:

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