En las afueras de la ciudad de Roma, una de las capitales más increÃbles de Europa, se encuentran las catacumbas de San Callisto, una de las más interesantes y plenas de historia de las muchas que se encuentran por la zona. Allà reposan los restos de alrededor de medio millón de personas en nichos que recorren 20 kilómetros bajo tierra.

Imagen panoramio
Serpenteantes pasillos pueden recorrerse, aunque es sólo una Ãnfima parte del total de pasadizos que se han ido excavando los últimos años.
Desde el siglo II y hasta el siglo V el lugar fue más bien un cementerio. Allà se enterraban los cuerpos que no podÃan enterrarse dentro de los lÃmites de la ciudad. Pero durante el perÃodo de persecución religiosa, los cristianos transformaron el lugar en un centro de encuentro de la comunidad para celebrar la eucaristÃa y escuchar misa.
Es por eso que pasados los años y ya oficializado el cristianismo como religión aceptada, los zigzagueantes pasillos siguieron acogiendo a fieles que veÃan a las catacumbas como un lugar de peregrinaje, como si tuviera un halo mÃstico.
Imagen rachel
Dentro de las catacumbas de San Callisto se diferencias distintas zonas. La más importante por los cuerpos que allà alguna vez estuvieron enterrados (y luego fueron transportados al Vaticano), es la sección de los papas. Allà descansaron 16 de los más altos mandatarios de la Iglesia católica.
Otra zona que los visitantes gustan especialmente, es aquella donde por un buen tiempo descansaron los restos de Santa Cecilia. Allà se puede apreciar una estatua de la santa en una posición muy particular y conmovedora.
Imagen John
La visita merece la pena, los guÃas, monjes de la comunidad que hoy gerencia el sitio, hacen visitas en diferentes idiomas y son realmente muy interesantes.
